Opinión: El positivo cambio de guardia en Miami

Ricardo Montes de Oca

Nuevamente Miami envió un contundente mensaje a la comunidad de los deportes, demostrando porqué hay tanto interés en los potenciales compradores de los Marlins, al insistir en pagar un precio tan alto por un equipo de béisbol que parece no llamar mucho la atención a los habitantes del Sur de Florida.

Las celebraciones del Juego de Estrellas, salvo por un pobre organizado evento de la alfombra roja en Biscayne Boulevard, fue un éxito. Un público que en su mayoría vive en Miami, se volcó a presenciar dichos eventos; el Juego de las Futuras Estrellas, el Festival de Cuadrangulares, el Juego de Estrellas y el Fan Fest.

Los fanáticos que abarrotaron el Marlins Park en noches consecutivas ratificaron lo ocurrido en marzo en el Clásico Mundial de Béisbol; en Miami hay un gran mercado amante de la pelota que por alguna razón no termina de relacionarse con los Marlins.

Bueno, la razón es sencilla; tiene nombre y apellido: Jeffrey Loria.

La población hispana en Miami es una de las más importantes en el país, y son esos mismos quienes por su naturaleza, en su mayoría, crecieron siendo amantes de la pelota. Sí, hay unos pocos que apoyan incondicionalmente a los Marlins, pero no es un secreto que en la gran mayoría hay un sentimiento de desprecio grande para con esta franquicia. Culpen a los drásticos cambios en la plantilla a lo largo de los años, al mal manejo de la gerencia, la mala toma de decisiones o incluso los contratos inexplicables. Todo derivó en esto.

Jorge Mas, Tagg Romney, Jeb Bush, Derek Jeter, Michael Jordan o incluso Pitbull. No importa cuál sea el grupo que termine adueñándose de la franquicia de Miami, parece poco probable que este equipo sea manejado de una manera más pobre que los actuales propietarios. Por lo que cualquier cambio pareciera beneficiar a los Marlins una vez se concrete la venta.

Eso sí, no esperen un cambio drástico rápido. Hay varios contratos que dejará Loria que serán difíciles de desprenderse, y no hablo sólo de los jugadores. El que más ha perjudicado a los Marlins es el acuerdo por los derechos de transmisión.

Miami tiene el contrato más bajo cuando se trata de acuerdos televisivos en las Mayores, con sólo 20$ millones de ganancias por año hasta la campaña del 2020. Por ejemplo, los Rangers producen 155$ millones, los Marineros 141 y los Padres 70. Un factor que influye en la baja nómina del equipo, aspecto que luce complicado de cambiar a corto plazo.

He puesto el ejemplo varias veces de los Cachorros de Chicago, y el desmantelamiento inteligente que allí se hizo, de la mano de Theo Epstein, quien desde el momento que llegó pidió paciencia y un espacio de tres a cuatro años para comenzar a notar su marca. Eso es lo que espero del nuevo propietario apenas ponga un pie en un Marlins Park que anhela vivir momentos como los de la semana pasada, que les hable a los fanáticos con la verdad, algo que no hemos experimentado bajo la tutela de Loria.

El futuro es alentador para el béisbol en Miami. Si tenía alguna duda, luego de ver a tanta gente desbocada por el Juego de Estrellas y por el clásico Mundial, se esfumaron, y me he convencido cada vez más del potencial que tiene este mercado en las Grandes Ligas.

No por nada hay tanto interés e insistencia en adquirir a los Marlins por estos tres grupos, a pesar del desmedido precio por el que se está ofreciendo, sin importar los malos contratos a largo plazo de los jugadores e ignorando los terribles acuerdos financieros pautados por años. Es por ti, ese aficionado acérrimo al béisbol con un fino gusto, que ha esperado por años que los mejores exponentes del deporte vuelvan al Sur de la Florida, haciendo de esta ciudad una amante del béisbol.

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