Recordando la visita de Babe Ruth a Cuba

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 12 de junio de 1939, aparecen de izquierda a derecha, adelante, Eddie Collins, Babe Ruth, Connie Mack y Cy Young; atrás, Hans Wagner, Grover Cleveland Alexander, Tris Speaker, Napoleon Lajoie, George Sisler y Walter Johnson, en la fecha en que ingresaron al Salón de la Fama (AP Foto/archivo)

Por: Alfredo Álvarez

Entre los meses de octubre y noviembre de 1920, visitó a Cuba uno de los íconos del béisbol mundial, George Herman “Babe” Ruth, el popular “Bambino”, el hombre que por esos años salvaría con sus batazos al deporte, luego de la hecatombe sufrida durante la Serie Mundial de 1919. Casi finalizada la temporada de las Grandes Ligas, el promotor cubano Abel Linares hizo un pacto con los propietarios del equipo Gigantes de New York, perteneciente a la Liga Nacional estadounidense y dirigido por el afamado John McGraw, para celebrar una serie de encuentros con los clubes cubanos Habana y Almendares. También, según datos del puertorriqueño Yuyo Ruiz, Linares gestionó y logró personalmente ponerse de acuerdo con Babe Ruth para jugar con los Gigantes, pagándole 2 mil dólares por cada uno de los diez juegos acordados, que incluía todos los gastos sufragados de su esposa y de su agente nombrado Igor.  En total los 20 mil dólares que recibiría en aquella época era algo a considerar.

Los juegos se escenificaron en el “Almendares Park”, de La Habana y después de la publicidad ofrecida por los diarios capitalinos se agotaron las entradas.

El día 30 de octubre, Ruth alineó con los Gigantes en el jardín central y bateó de 3-2, incluido un triple y un doble, con 2 impulsadas. Ese juego fue frente al Habana y finalizó 4×3 favorable a los visitantes en un gran duelo entre Perry y los criollos Oscar Tuero y José Acosta.

31 de octubre. Este día ante el cubano del Almendares Emilio Palmero, bateó de 4-2., aunque se tomó un ponche. Ganó New York 3×0

3 de noviembre. Babe Ruth se fue en blanco frente a Acosta y Tuero del Habana. Ganó su equipo 7 carreras por una.

4 de noviembre. En un cerrado choque que ganó el New York 10 por 8, con catorce jits conectados por cada equipo, Ruth bateó de 3-2.

6 de noviembre. Ruth jugó primera base y lanzó de relevo, bateó de 3-0, en juego que ganó el Almendares 11 por 4, con Isidro Fabré en la lomita. Aquí lo más espectacular fue por el cubano Cristóbal Torriente, quien conectó 3 jonrones.

Equipo Almendares en 1920

7 de noviembre. Los Gigantes ganaron 8 x7 y Babe conectó de 3-2.

8 de noviembre. Ganó el Almendares 6 anotaciones por 5. Triunfó Palmero y perdió Kelly. “El Bambino”, de 4-1.

12 de noviembre. En juego que quedó empatado a 3 carreras, Ruth se fue en blanco en 4 turnos.

14 de noviembre. Ganó el New York 7 por 3 y Ruth se despidió de La Habana al batear de 2-1.

Babe Ruth “El Bambino

En resumen, el Niño mimado de New York produjo en la capital cubana 10 hits en 29 veces al bate incluidos un triple, un doble y dos jonrones.  Para promedio de 345.

Todo parece indicar que el dinero recibido de Abel Linares y algo más que traía Ruth, se le escapó entre las carreras de caballo en el hipódromo Oriental Park y en el Jai Alai, por lo que aceptó jugar dos partidos en Santiago de Cuba por la suma de tres mil dólares, ofrecidos por el Señor Juan Lageyre.

Verdaderamente jugarían un solo choque el día 20 de noviembre de ese 1920 en los terrenos Cuba Park, que ganó el equipo santiaguero 4×0 con gran trabajo de Pablo Guillén, quien propinó un ponche a Ruth y en el sexto episodio se desquitó al conectarle un doblete al cubano. El conjunto en el que alineó el estadounidense tenía solamente a unos de sus compañeros de los Gigantes, el lanzador Ryan, los demás eran cubanos.

El día 21, según refleja la prensa de la época no fue un juego oficial sino una exhibición de la que no hay informaciones individuales, sólo que de nuevo ganó Santiago, en esta ocasión 5 por una. De la zona oriental regresó a La Habana, donde permaneció hasta el día 28, fecha en la que regresó a Cayo Hueso. Antes de su partida, invitado por McGraw volvió al hipódromo capitalino y allí dejó lo poco que le quedaba en su cartera.

Datos tomados de: Heraldo de Cuba, 1920, Visita del Bambino a Cuba, del historiador Yuyo Ruiz.

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