La historia de Armando Marsans

Miami, Flo – Armando Marsans nació el 3 de octubre de 1887 en la ciudad de Matanzas, Cuba. Sin embargo, aprendió a jugar durante el tiempo que vivió junto a su familia en Nueva York a partir de 1898.

Marsans siempre jugó como jardinero e inicialista. Apenas cumplió 18 años hizo su debut en la Liga Profesional Cubana con los Alacranes de Almendares, con los cuales participó desde 1904 hasta 1912 en las llamadas series cubanoamericanas de clubes de Ligas Negras.

En una gira de partidos de exhibición donde Almendares enfrento a los Rojos de Cincinnati en 1908, los dirigentes del equipo norteamericano se fijaron en la calidad de juego del cubano y comenzaron a pensar en firmarlo.

Antonio entonces jugó con el equipo de New Britain Perfectos de la Liga Estatal de Connecticut, clase B, en 1910, donde tuvo una excelente temporada con el madero en la mano, siendo finalmente reclutado por los Rojos de Cincinnati, con los que hizo su debut el 4 de julio de 1911.

Por causa del racismo que existía en el beisbol, varios dirigentes de otros equipos comenzaron a cuestionar a los Rojos, los cuales tuvieron que presentar evidencias que el cubano era descendiente de una familia prestigiosa de origen español, algo que hoy en día da ganas de reírse o agachar la cabeza de la vergüenza que esto haya sucedido.

En su primer año en la gran carpa, el matancero bateó para un promedio de 261 en 58 partidos, conectó 36 hits, empujó 11 carreras y se estafo 11 bases. Sus siguientes temporadas fueron mucho mejores. En 1912 bateó sobre los 300, disparó 132 hits, incluido 19 dobles, 7 triples, un bambinazo, remolco a 35 compañeros y robó 35 bases. Incluso esa contienda recibió votos para Jugador Mas Valioso. La siguiente temporada bateó para 297, con 129 hits, impulsó 38 carreras y se hurto 37 bases.

El matancero tenía un carácter fuerte y no era de los que aguantaba insultos, pues era un hombre digno y muy respetuoso, pero a la misma vez no se le quedaba callado a nadie y por esas razones, el cubano tuvo problemas con el conflictivo manager de los Rojos de Cincinnati, Buck Herzog, quien también tenía problemas con muchos de sus otros peloteros. Se dice que todo comenzó cuando Herzog hablando sobre la persona de Marsans dijo que la pelota era un juego duro y apto para peloteros fuertes y bien rudos, lo cual sin dudas, era ofensivo hacia la persona del matancero Marsans. En ese mismo instante, Antonio exigió a los Rojos que lo cambiaran de equipo y Herzog lo que hizo fue suspenderlo. Marsans se declaró en total rebeldía y firmó con los Terriers de St Louis de la naciente Liga Federal, por lo que las autoridades del Cincinnati presentaron una demanda judicial contra el cubano. El resultado fue que a Marsans se le prohibió jugar con cualquier otro equipo que no fuera el Cincinnati. Para su suerte, un juez finalmente declaro a su favor y de esa manera, Marsans pudo jugar con los Terriers, donde participó en 100 encuentros entre 1914 y 1915. En ese período solo promedio para 220, producto de 36 hits en 164 veces al bate, y con solo 5 extrabases y 8 impulsadas. Evidentemente al matancero no le hizo bien el tiempo que perdió en las cortes y esto termino afectando el resto de su carrera como ligamayorista.

La liga federal duró muy poco, por lo que Marsans regresó a jugar a las Grandes Ligas, esta vez con los Carmelitas de St Louis en 1916, donde jugo en los jardines. En esa primera temporada en la Liga Americana su promedio ofensivo fue de 254, conectó 12 dobles, 1 jonrón, y empujo 60 carreras. En 1917 su ofensiva decayó y pasada la primera mitad de la temporada fue traspasado a los Yankees de Nueva York.

Fue así como Marsans se convirtió en el primer latino en jugar con los Bombarderos del Bronx. En 232 partidos vistiendo el uniforme a rayas en dos temporadas, su promedio fue de 232, con 24 hombres traídos a home y si algo llama la atención es que, a pesar de no tener anos ofensivos impresionantes, Marsans solo se ponchó 6 veces en esas 232 veces al bate lo cual lo ubico entre los más bajos de la liga en esa categoría.

Después de jugar en las Grandes Ligas, Marsans regresó a Cuba, donde jugó hasta 1928 tanto como director con el Almendares, con el Orientales, con Marianao e incluso dirigió al equipo Cuba en 1927-28. Marsans también fue manager en México, donde piloteo a los Alijadores de Tampico de 1945 a 1947, logrando los campeonatos de 1945 y 1946. Dirigió también al Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida (clase B) en 1953, convirtiéndose en el primer latino que dirigió en la pelota oficial profesional de los Estados Unidos. Con esta hoja de vida, Marsans fue el primer pelotero y director de origen latino destacado en la pelota profesional.

El matancero murió el 3 de setiembre de 1960 en la Habana, y fue exaltado al salón de la fama del béisbol de Cuba en 1939.

Por Alfredo Álvarez 

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