Cinco leyendas que tuvieron que esperar para entrar en Cooperstown

Cy Young, el hombre en la mente de todo lanzador

Denton True Young, un joven nacido en Gilmore, Ohio debutó en Grandes Ligas con 23 años en 1890. Su
rapidez, durabilidad e inteligencia, le convirtieron un lanzador “imbateable”, que aterrorizaba a sus
rivales de la misma manera que un ciclón, de acuerdo con la opinión de periodistas e historiadores que
tuvieron la oportunidad de cubrir la carrera del lanzador. Allí, nació la leyenda de “Cy” Young (Cy es la
abreviatura). Se retiró en 1911, dejando una marca de 511 victorias, cifra que parece imposible de
alcanzar (el más cercano es Walter Johnson con 417). Cinco campañas con más de 30 victorias. Ganar 20
partidos, era como beber agua para Young, quien lo hizo por 16 temporadas, 14 de ellas consecutivas.
¿Primer año de elegibilidad? Insólito, pero ¡no! En 1936, el Salón de la Fama dio a conocer su primera
clase: Ty Cobb, Babe Ruth, Honus Wagner, Christy Mathewson and Walter Johnson.

“Cy” Young, tuvo que esperar un año más y en 1937 fue exaltado a Cooperstown. Pero su elección
parece difícil de creer: En esa oportunidad, se requerían 151 votos. Young, sumó 153 y terminó siendo el
tercero de su clase, por detrás de Nap Lapjoie y Tris Speaker.

‘Joltin Joe’

Ganador de tres premios al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, dos títulos de bateo y nueve
anillos de Serie Mundial, Giuseppe Paolo DiMaggio, mejor conocido como Joe, tendría mas de lo
necesario para ser considerado un ‘inmortal’ en la primera ronda. Sin embargo, los votantes encargados
de realizar la elección en 1953 decidieron premiar las carreras de siete jugadores por encima del Yankee
Clipper, quien sumó 117 votos quedándose muy corto de los 198 necesarios para ingresar al templo
sagrado del béisbol. No sería sino hasta 1955, cuando DiMaggio, en su tercer año de elegibilidad,
lograría la hazaña. ¡Si! Ese mismo DiMaggio, que comanda uno de los récords más prestigiosos en la
historia del béisbol: 56 juegos consecutivos con al menos un imparable.

‘La bestia’ Foxx

En 1948 “sólo” se necesitaban 91 votos para ser exaltado al Salón de la Fama. Cualquiera pudiese pensar
que un pelotero elegido tres veces Jugador Más Valioso, nueve selecciones al Juego de Estrellas, dos

títulos de bateo, 12 temporadas con al menos 30 cuadrangulares y líder de ese departamento cuatro
veces en su carrera, tendría los méritos necesarios para asegurar su puesto en Cooperstown. ¡Pues no!
James Emory Foxx, mejor conocido como Jimmie, tuvo que esperar tres años para ingresar al prestigioso
club de leyendas, luego de quedarse corto tanto en 1948 como, en 1949 y 1950. Finalmente, en 1951,
sumó 179 votos (se necesitaban 170) para lograr su ingreso con un 79.2%.

¿Me estás bromeando ‘Yogi’?

15 selecciones al Juego de Estrellas, tres MVP, cinco temporadas con 100 remolcadas y un récord
(todavía vigente) de 10 anillos de Serie Mundial. Son algunas de las credenciales más notables en la
carrera de Lawrence Peter Berra. En su primer año de elegibilidad, 1971, el ex receptor de los Yankees
de Nueva York totalizó 242 papeletas, lo que le hubiese garantizado su entrada inmediata apenas tres
años antes. No obstante, en la década de los años setenta, el número de votos necesarios subió a 255, lo
cual le negó la entrada a ‘Yogi’. En 1972, cuando se requerían 296 sufragios para colocar su nombre en
el Salón de la Fama, Berra sacó 339 y se unió a Sandy Koufax, como los dos integrantes de aquella clase.
Por si se preguntan, Koufax no tuvo que esperar nada, pues fue exaltado en su primer año de
elegibilidad.

Ni siquiera el “presidente” fue electo en su primer año

Por su elegancia y educación, Edward Charles Ford, mejor conocido como “Whitey” (“blanquito”) recibió
el apodo de “presidente de la Junta”. El ex lanzador de los Yankees fue uno de los zurdos más
dominantes de su era y de la historia del béisbol, ganando el premio “Cy Young” y Jugador Más Valioso
de la Serie Mundial, en la misma temporada. (1961). En dos oportunidades tuvo la mejor efectividad de
la Liga Americana (1956 y 1958). Lideró el ‘joven circuito’ en tres ocasiones, dos veces comandó la liga
en blanqueadas y en 11 campañas logra lanzar al menos 200 entradas.
No obstante, en 1973, cuando el Salón de la Fama, requería al menos 280 votos para ingresar al
legendario club, Ford se quedó corto, al totalizar 253 y sería el ex zurdo de los Bravos (Boston y
Milwaukee) Warren Spahn, quien logró la exaltación. Un año después, “Whitey” se unió a su
compañero y uno de sus mejores amigos, “Mickey” Mantle, para protagonizar la clase de 1974, al
superar por 10 sufragios la cantidad requerida (274).

Salón de la fama…Una historia de récords y a veces, de buena suerte

 

Por: Octavio Sequera

También podría gustarte

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.