2019, el año del comienzo de un nuevo capítulo de los Marlins

Miami Marlins starting pitcher Sandy Alcantara (22) delivers a pitch in the first inning during an exhibition spring training baseball game Saturday, March 16, 2019, in Jupiter, Fla. (AP Photo/Brynn Anderson)

Hay cosas obvias. La importancia del oxígeno, la extensión de los océanos, la circunferencia del globo terráqueo –así es, Kyrie Irving–, el agua tibia y lo volátil del béisbol. Aquí no estamos descubriendo nada nuevo. Si fuera así, los Marlins, cuyas únicas presentaciones en la postemporada han llegado por la vía del comodín, no tuvieran dos banderines de campeones en su haber.

Sin embargo, no hay que ser miembro fundador de SABR (La sociedad para la investigación de béisbol estadounidense, por sus siglas en inglés) para dar con un principio; el 2019 no será una temporada en la que los fanáticos de Miami disfruten de muchas victorias.

Y no hay nada de malo en ello.

Los Marlins están en medio de una reconstrucción –otro gran descubrimiento–, y en esta campaña, al menos, el éxito no será medido por la columna de victorias que acumule el conjunto de que dirige Don Mattingly.

Lewis Brinson, Sandy Alcántara, Pablo López, Jorge Alfaro, Brian Anderson, Tayron Guerrero. Ellos serán el barómetro del éxito de Miami. Si estos personajes, probablemente junto a otros que luego se integrarán a ese grupo, logran dar un paso hacia adelante, muy probablemente en la oficina en la que hoy trabaja uno de los grandes del béisbol, Derek Jeter, se respirará un aire de tranquilidad.

Deben haber pocas franquicias deportivas en Estados Unidos que hayan sido tan evaluadas con tanto escrutinio y prejuicio –muy bien merecido, por cierto– que los Marlins. Pero este año, por primera en mucho tiempo, habrá carta abierta para los Marlins, de perder juegos y no ser criticados.

Ojo, este año. Hablar del 2020 son otros cinco pesos.

Pero volvamos a esos nombres mencionados. En la rotación de cinco abridores, con la que arrancarán la temporada, conformada por José Ureña, Alcántara, López, Caleb Smith y Trevor Richards, sólamente el primero ha estado una temporada completa en las Mayores. Razón por la cual no debe extrañar si existe un período en el que los otro cuatro comienzan a saltarse aperturas, para darle un descanso a estos jóvenes brazos, y así cuidar su papel a futuro.

El futuro. Ese es el único panorama que debe cuidarse.

El pasado, es un tema que estamos luchando para dejar en el olvido, ante tantas decepciones que causaron que la opinión pública, y en ocasiones interna, generará el escrutinio también mencionado. El presente, oye, si comienzan a ganar bienvenido, pero no es lo que se espera. El futuro, veamos todos hacia allá.

Este equipo tiene un plan. Que vaya a resultar o no, nadie podrá asegurarlo (ver primer párrafo), pero la planificación existe. El 2019 será el primer año, tras los múltiples cambios realizados desde que llegó el nuevo grupo de propietarios a finales de 2017, en el que podamos comenzar a evaluar el valor, o falta de, de los jugadores actuales.

Vamos a estar claros, en el 2018 aún pensábamos en el “¿Qué hubiese pasado si…?” y la famosa teoría de: “Estábamos a un par de lanzadores”. Finalmente, el 2019 marcará el principio de un nuevo capítulo de los Marlins.

Gracias Jeffrey Loria, David Sampson, Dan Jennings, Heath Bell, Oswaldo Guillén, José Reyes, Mike/Giancarlo Stanton y sus 59 jonrones, Christian Yelich, Marcell Ozuna, José Fernández, J.T. Realmuto, retrasos por lluvia en un estadio techado, “escultura” del jardín central (y al gato la habitó momentáneamente), los sin-hit de Henderson Álvarez y Edison Vólquez, Junichi Tazawa, Brad Ziegler (Wei-Yin Chen sigue en pie de lucha), los 3.000 hits Ichiro Suzuki y cualquier otro jugador o episodio, que bueno o malo, marcó la etapa final de los Marlins, desde que llegaron a la pequeña Habana.

Ahora, comenzamos un nuevo período.

Por: Ricardo Montes de Oca

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