La inolvidable carrera de Mike Cuellar

Son varios los lanzadores cubanos que han brillado en las Grandes Ligas. Pero solo uno pudo alcanzar la distinción de ser por un año llamado el mejor pitcher de su liga. Su nombre: Miguel Ángel Cuéllar Santana, más conocido por Mike, y también por su apodo de Caballo Loco.

Mike nació el 8 de mayo de 1937, en la ciudad de Santa Clara en Cuba. De pequeño todo indicaba que iba a ser un músico, pero la vida tenía otros planes para Cuellar.

Antes de debutar en las mayores, Cuellar, lanzo con el equipo de las fuerzas armadas, durante su etapa en el servicio militar. Mientras jugaba para ellos en 1955 propino un juego sin hits ni carreras.

Luego debutaría con el club Almendares en 1956 y ahí pasó las cinco últimas campañas de la Liga Profesional Cubana, la cual vio su fin en 1961.

En el béisbol de Ligas Menores jugo cuatro campañas con los Cuban Sugar Kings equipo sucursal de los Rojos de Cincinnati y con los cuales firmo su primer contrato profesional en 1957.

Con los Cuban en 1959 gano la Pequeña Serie Mundial que se jugó en La Habana. Además, en las menores jugo para el Jacksonville, Syracuse, Indianápolis, Jersey City, Knoxville y los Sultanes de Monterrey en la Liga Mexicana de Béisbol.

Hizo su debut en las Mayores con los Rojos de Cincinnati el 18 de abril de 1959. En 1964 firmó por poco tiempo con los Cardenales de San Luis.

Pero su exitosa carrera comenzaría a partir de 1965, con los Astros de Houston y se consagró con los Orioles de Baltimore, a donde llegó en un cambio por el jardinero Curt Blefary, el 4 de diciembre de 1968.

Allí formaría parte de un equipazo donde entre otros figuraban: Frank Robinson, Brooks Robinson y Boog Powell y una rotación que se considera de las más legendarias jamás vistas con Jim Palmer, Dave McNally y Pat Dobson.

Esa temporada participo en su primero de cuatro juegos de estrellas. Con los Orioles estuvo hasta el 21 de diciembre de 1976. Y jugaría su última campaña en 1977 con los Angelinos de California.

Cuéllar en sus inicios no fue un pitcher dominante hasta que incluyó su famosa bola de screwball como parte de su repertorio, justo antes de llegar a los Orioles.

Desde ese momento cambio su vida y se convirtió en uno de los mejores lanzadores zurdos del béisbol con ese devastador lanzamiento.

En 1969 sería el año donde obtendría el reconocimiento de ser calificado como el mejor lanzador de la Liga Americana ganándose el premio Cy Young.

Sus numeritos fueron: 23 ganados con 11 perdidos, 182 ponches propinados y una efectividad de 2,38, con el Baltimore, equipo que había impuesto su propio récord de 109 victorias.

Cuéllar tuvo que compartir el Cy Young de la Liga Americana, con Denny McLain, de los Tigres de Detroit quien alcanzo la misma cantidad de votos.

Así se convertiría en el primer lanzador latinoamericano en ganar tan afamado premio. Aunque Luis Tiant y Camilo Pascual fueran nominados una que otra vez a este premio, solo Mike Cuellar ha sido el único cubano en ganarlo.

Mike tuvo una tremenda carrera de 15 temporadas. Donde termino con récord de 185 ganados y 130 perdidos, con una efectividad de 3.14 en 453 juegos lanzados. Propino un total de 1632 ponches y completo 172 partidos.

Como bateador a pesar de ser un lanzador pego 7 cuadrangulares de por vida y remolco 33 carreras.

En post temporada tuvo récord de 4-4 con 2.85 de promedio. Adquirió un anillo de Serie Mundial en 1970, donde sería una figura vital para los Orioles, así como otros dos títulos divisionales. Sus juegos en playoffs son recordados y muchos fueron memorables.

Cabe mencionar que también jugo bastante béisbol invernal en Nicaragua, México, Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana donde gano varios títulos en diferentes temporadas en las que participo.

En 1982 fue elevado al Salón de la Fama del Baltimore Orioles y en 1984 al Salón de la Fama del Béisbol Cubano, con sede en los Estados Unidos.

Mike Cuellar cerró sus ojos para siempre el 2 de abril de 2010 en un hospital de Orlando en Estados Unidos. Tenía 73 años y sufría de la terrible enfermedad del cáncer.

Mike será siempre recordado y querido tanto en Baltimore como en Cuba y en general en cada país donde dejó su huella beisbolera y personal.

Cuba y su béisbol han dado nombres inolvidables y seguirán dándolos, pero entre ellos siempre estará ese guajiro de Santa Clara que un día creyó seria pianista, pero su destino era ser un artista del montículo con un sello inolvidable: una bola de tenedor (screwball) de la que aún se habla en la historia de las Grandes Ligas.

Fuente: Alfre Álvarez

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