Ed Reulbach, el pelotero y caballero en Grandes Ligas

Existen bueno peloteros, existen buenos seres humanos.

Ed Reulbach fue uno de los mejores lanzadores en la historia del béisbol y uno de los más respetables caballeros que jamás haya puesto los pies en un diamante.

Reulbach, tenía un estilo increíble en la lomita, escondiendo la pelota de manera magistral y levantando su pierna bien alto algo así como Juan Marichal. Su curva se considera la mejor de su época. Edward Marvin Reulbach nació en Detroit el 1 de diciembre de 1882. Ed, a los dieciocho años, y ya jugando en las ligas menores con Sedalia de la Missouri Valley League, decidió inscribirse en la Universidad de Notre Dame en el otoño de 1901. Reulbach jugó fútbol americano y baloncesto y fue uno de los mejores bateadores del equipo en una serie de exhibición de pretemporada contra el actual campeón de la Liga Americana Chicago White Sox, pero la Facultad lo declaró inelegible para la temporada universitaria de 1902, no porque fuera un profesional, sino porque era un estudiante de primer año. Volviendo a lanzar para Sedalia para cada uno de los próximos dos veranos, Ed se convirtió en el jardinero estrella y lanzador de Notre Dame, rompiendo el récord de ponches de una sola temporada de la universidad en 1904 y nunca cedió más de seis hits en un juego esa temporada. En junio de 1905, sus compañeros de equipo lo eligieron como el capitán.

Cupido le tendría una sorpresa a Ed Reulbach en ese mismo año de 1905. Un día mientras lanzaba para la Liga Norte, conoció y se enamoró de su futura novia, Mary Ellen “Nellie” Whelan de Montpelier. Para estar más cerca de Nellie, Ed decidió renunciar a su último año en Notre Dame y matricularse en la escuela de medicina en la Universidad de Vermont. Ya para la primavera, Ed era la estrella del equipo de béisbol de la universidad. Lo mismo como lanzador que como jardinero izquierdo. Los periódicos de la época, llamaron a Reulbach “el más grande de todos los lanzadores universitarios” y el 12 de mayo, después de ganar su cuarta apertura, 1-0, contra Syracuse, recibió una oferta de los Cachorros de Chicago y el resto es historia.

Solo cuatro días más tarde y en el legendario Estadio de Polo Ground, debutaría en Grandes Ligas contra los Gigantes de Nueva York, lanzando un juego completo y permitiendo solo cinco hits en una derrota por 4-0. Nueve días después, obtendría su primera victoria, entrando de relevo en el segundo capítulo, dominando el resto del partido, permitiendo cinco incogibles, sin carreras en una victoria de los Cachorros contra los Filis de Filadelfia por pizarra de 9-4. Una de sus salidas más inolvidables fue el 24 de agosto, también frente a los Filis, cuando los venció 2 por 1 en 20 capítulos, en un duelo frente a Tully Sparks. Terminaría su primera temporada en la gran carpa con récord de 18-14, una efectividad de 1.42, y solo 208 hits permitidos en 290.2 entradas

Reulbach se mantuvo como uno de los lanzadores más dominantes de la Liga Nacional hasta 1909. En 1906 lanzó 12 juegos de menos de cinco hits, sin incluir el único la joya que lanzo contra los Medias Blancas en el segundo partido de la Serie Mundial de ese año, donde solo le dieron un imparable. Comenzaría así una racha de 17 victorias personales que no terminaría hasta el 29 de junio de 1907, cuando Deacon Phillippe lo derrotó, 2-1. Fue el récord posterior a 1900 de victorias consecutivas hasta que Rube Marquard lo rompió en 1911-12, y sigue siendo la cuarta racha más larga de la historia.  Reulbach también estableció un récord en la Liga Nacional con 44 entradas sin permitir carreras consecutivas a finales de la temporada de 1908 y lideró la liga en porcentaje de victorias cada temporada desde 1906 hasta 1908, una hazaña igualada solo por Lefty Grove.

También en el 1908, el 26 de septiembre, pondría su nombre en uno de los récords más difíciles de romper en la historia, cuando fue el abridor del doble juego que su equipo Cachorros de Chicago sostuvo ese día ante los Dodgers de Brooklyn y en ambos logró apuntarse blanqueadas. El 30 de mayo de 1909, Reulbach tuvo una racha de 14 victorias consecutivas, convirtiéndose en el único lanzador de la Liga Nacional en el siglo XX con dos rachas ganadoras en 14 juegos. En un artículo publicado por la revista: ‘’Baseball’’ en 1913, declaro que la racha de 1909 de Reulbach es la más impresionante de la historia; en 14 juegos solo entregó 14 carreras, cediendo tres en una ocasión, mientras lanzó cinco blanqueadas y cinco juegos de una carrera.

Reulbach y su esposa Nellie tenían un hijo, al cual Ed adoraba, y por quien Ed se perdió parte de la temporada para estar al lado de su cama cuando enfermo de difteria. En julio de 1913, con un récord de apenas 1 ganado y 3 perdidos, con efectividad de 4.42, los Cachorros decidieron que cambiarlo a Brooklyn por dinero en efectivo y un lanzador mediocre llamado Eddie Stack. En sus primeros seis días con su nuevo equipo, Reulbach demostró que todavía podía lanzar al permitir solo dos hits en 16 entradas. En la segunda mitad, registró un récord de 7-6 y efectividad de 2.05, pero la señal más contundente de que había vuelto a la normalidad fue su índice de hits por cada nueve entradas: 6.30 (77 hits en 110 entradas). La segunda mitad estelar de Reulbach le valió el puesto de titular en el Día Inaugural de 1914, cuando derrotó a los eventuales Campeones de la Serie Mundial de ese año, los Bravos de Boston. Se mantuvo como miembro de los Dodgers hasta terminada la campaña de 1914.

Fuera del campo, Reulbach era el secretario y uno de los miembros fundadores de la Fraternidad de jugadores de béisbol. Una de sus ideas era que los jugadores de Grandes Ligas firmaran una promesa de abstinencia total del alcohol. Sus esfuerzos para aumentar los salarios de los jugadores fueron más populares entre sus colegas, pero es posible que le hayan costado su trabajo con Brooklyn. Un día durante la temporada de 1914, el propietario Charlie Ebbets le ofreció al capitán del equipo, Jake Daubert, un aumento de $ 500 para el próximo año. Un entusiasmado Daubert le dijo a Reulbach mientras el equipo estaba en camino a Chicago, pero Ed le aconsejó a Jake que no firmara de inmediato, pensando que la Liga Federal ofrecería aún más cuando el tren llegara a Chicago. Daubert se negó a firmar hasta que Ebbets incrementó su oferta a $ 9,000 por año durante cinco años, un enorme aumento de $ 5,000 por año. El propio Reulbach recibió un gran contrato de los federales, posiblemente como un incentivo para inducir a otros compañeros a firmar, pero Ed declinó. Terminó firmando con los federales de todos modos porque Ebbets lo liberó después de enterarse de que él era un cabecilla en el movimiento para aumentar los salarios, y (tal vez no por casualidad) ningún otro equipo de la Liga Nacional le ofreció un contrato.

Con los Newark Peps de la Liga Federal, Reulbach organizó una última temporada sobresaliente en 1915, con marca de 21-10 y efectividad de 2.23. Reulbach también lanzó y ganó el juego final en la historia de la Liga Federal, derrotando a los Baltimore Terrapins, 6-0, en el segundo juego de una doble cartelera del 3 de octubre. Los Piratas de Pittsburgh adquirieron los derechos del gran diestro en el draft de dispersión de la Liga Federal, pero lo vendieron a los Bravos de Boston justo antes del comienzo de la temporada de 1916. Reulbach lanzó para los Bravos durante la próxima temporada y media antes de terminar su carrera en el béisbol con el equipo Providencia de la Liga Internacional en 1917. Terminando así con 182 juegos ganados y 2.28 de efectividad de por vida. Lanzo 2632.1 innings, ponchando a 1137.

Uno de los lanzadores más dominantes jamás vistos. Los numeritos lo dicen: En 1906 permitió 5.33 hits por cada nueve entradas lanzadas, lo cual sigue siendo la tercera relación más baja de todos los tiempos. Reulbach también cedió menos hits que entradas lanzadas en cada una de sus 13 temporadas, una hazaña que nunca logró ningún lanzador en el Salón de la Fama (Christy Mathewson y Cy Young también lo hizo 13 veces, pero lanzaron 17 y 22 temporadas, respectivamente). A pesar de tener unas estadísticas increíbles nunca recibió un solo voto para el Salón de la Fama. En mi opinión uno de los grandes ausentes en Cooperstown. Quizás una de las razones era que no tenía un buen control pero existía una razón.

Reulbach le confeso a Hugh Fullerton un secreto que guardaba desde hacía dos décadas: no veía bien de su ojo izquierdo, lo que no solo interfería con su capacidad de lanzar strikes sino que a veces padecia de mareos que lo volvían como loco. Muchas veces el sudor y el calor afectarían al ojo bueno y así tendría que entonces adivinar a donde la podía tirar. Sin embargo Ed jamás le conto esto a ninguno de sus compañeros.

Los años posteriores al béisbol de Reulbach no fueron felices. Gastó una fortuna tratando de salvar la vida de su hijo constantemente enfermo, que terminó muriendo de todos modos en 1931, y un artículo en el Chicago Tribune al año siguiente se refería a Ed a los 50 años como un “hombre triste y solitario”.  Considerado uno de los más pitchers más inteligentes del béisbol durante sus días de jugador. Ed Reulbach murió a los 78 años de edad, el 17 de julio de 1961, en Glens Falls, Nueva York.

Por: Alfre Álvarez

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